El mercado laboral y la economía de Puerto Rico en el 2025

I. Las cifras de la economía en el 2025

En el 2025, creció nuevamente la economía de Puerto Rico. Este comportamiento de la producción se observa de forma ininterrumpida desde el 2021 y en seis de los pasados siete años. La excepción fue el 2020, cuando las autoridades gubernamentales tomaron la decisión de cerrar la economía por unas semanas como medida cautelar tras el inicio de la pandemia (véase Gráfica 1).

El gasto en el consumo personal y la inversión interna bruta en el sector de la construcción impulsó mayormente ese crecimiento. La conducta positiva de estos indicadores está asociada a la multimillonaria inyección de fondos públicos por parte del gobierno de EE. UU. para facilitar la recuperación y reconstrucción tras varios fenómenos naturales y las respuestas sociales: los huracanes, terremotos y la pandemia que golpearon al país entre el 2017-2022. Desde el 2021 las transferencias del gobierno federal superan los $32,000 millones anuales, el doble de las que se registraron un año antes del huracán María.

En términos laborales, los indicadores económicos parecen apuntar también a un escenario positivo. En el 2025 se registraron las cifras más altas en alrededor de 15 años en la cantidad de personas empleadas y en la tasa de participación laboral. Además, se observó la tasa de desempleo más baja desde que se recopila esa estadística. También hubo un incremento en términos absolutos de la compensación que reciben los empleados y una reducción en el crecimiento de la tasa de inflación, de acuerdo con las cifras oficiales del Apéndice Estadístico del Informe Económico a la Gobernadora que es publicado por la Junta de Planificación de Puerto Rico.

II. La desaceleración de la actividad productiva

Sin embargo, existe consenso entre los economistas que ese crecimiento en la producción junto a esos indicadores positivos que se señalan es de naturaleza temporera en la medida en que no se atiendan los problemas estructurales que afronta la economía de Puerto Rico. Como hemos señalado previamente, dicho desempeño ha estado en función del desembolso extraordinario de fondos públicos que provienen del gobierno de EE. UU. para atender las crisis naturales y sociales que hemos tenido en años recientes.

De hecho, ya se empiezan a observar varias señales que apuntan a la desaceleración de la actividad productiva en el país. Algunos de esos indicadores son el Producto Nacional Bruto real (PNBr) estimado por la Junta de Planificación de Puerto Rico y el Índice de Actividad Económica (IAE) publicado por el Banco de Desarrollo Económico.

Aunque en los pasados cinco años -y en seis de los últimos siete años- la producción ha aumentado, se observa una desaceleración, con una tendencia a la baja en dicha tasa de crecimiento. Desde el 2023, el PNBr muestra dos de las tasas de crecimiento más bajas en ese periodo. En el 2023 dicha cifra fue 0.8%; mientras, en el 2025 el incremento fue de solo apenas 0.4%. Tal aumento fue el más bajo en los años examinados.

Una conducta similar a la que exhibe recientemente el PNBr se observa también en el IAE. El IAE es un indicador que informa sobre la actividad económica por mes en Puerto Rico. Para estimarlo, el Banco de Desarrollo Económico utiliza los siguientes criterios: empleo no-agrícola, ventas de cemento, consumo de gasolina y consumo de energía eléctrica. Los datos están disponibles hasta junio del 2025.

La desaceleración de la actividad económica se puede observar con claridad cuando se compara el comportamiento de este indicador para cada mes con respecto al mismo mes del año anterior. Tras mostrar una tendencia de crecimiento ininterrumpido por 36 meses (equivalente a tres años), el IAE presenta cifras negativas desde septiembre de 2024.

III. Cambios en el tipo y la estructura de empleo

Durante las pasadas décadas se han observado unos cambios en el tipo y la estructura del empleo en Puerto Rico. Previo al paso del huracán María, el por ciento de la población civil que tuvo un trabajo remunerado se redujo de 55% en el 2005 a menos de 50% en el 2017. Luego de esa fecha, como resultado de la inyección de fondos públicos provenientes del Gobierno de EE. UU. tras los huracanes, los terremotos y las pandemias, hubo un aumento en la proporción de personas con trabajo hasta superar la cifra de 60% en el año 2024. Comportamiento similar se observó con la tasa de personas empleadas que tenían un trabajo a tiempo completo. Después de oscilar de manera consistente en los bajos 60%, durante los pasados dos años el porcentaje ha superado la cifra de 65%.

No obstante, esta tendencia que se ha desarrollado en años recientes hacia un aumento del trabajo a tiempo completo y una disminución en el trabajo a tiempo parcial es posible que empiece a ofrecer pronto señales de cambio si continúa la ralentización del crecimiento en el empleo y la desaceleración de la actividad productiva, mencionada previamente.

Como resultado de las políticas públicas adoptadas durante la crisis económica y fiscal, han ocurrido transformaciones en el tipo de empleo que tienen los trabajadores del país. Tras los golpes recibidos por las instituciones públicas con las políticas de austeridad de corte neoliberal que adoptaron diferentes administraciones del gobierno de Puerto Rico (como, por ejemplo, la Ley 7 del 2009, la Ley 66 del 2014 y otras posteriores), el empleo gubernamental se ha reducido dramáticamente en un periodo de 20 años, de 25% del empleo total a 16%. Simultáneamente, se observa un incremento relativo en el empleo en el sector privado de 60% en el 2006 a 66% en el 2025. Mientras, el empleo por cuenta propia saltó de 14% a 18%.  De acuerdo con la Encuesta de Vivienda realizada por el Negociado de Estadísticas del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, el empleo por cuenta propia superó el empleo en el gobierno tanto en el 2024 como en el 2025. Esta es la primera vez que se observa dicho escenario en Puerto Rico. El empleo por cuenta propia se refiere a personas que trabajan de forma autónoma; incluye, entre otros, a individuos que operan sus propias empresas, contratistas independientes, prestadores de servicios independientes y personas en la economía de los trabajos esporádico (“gig economy”).

La estructura del empleo también ha cambiado. Mientras se ha reducido el trabajo en sectores industriales como la manufactura y la construcción, se observa un incremento en el empleo en el sector de los servicios y en el comercio; particularmente, comercio al detal. Estos últimos dos sectores constituían en el 2005 alrededor del 50% del empleo del país. En el 2025 representan más del 60% del empleo. Simultáneamente, el empleo combinado en la manufactura y la construcción transitó en ese periodo de casi 20% a menos de 15%. Mientras el empleo público, que era poco más de 23% del empleo total, bajó a 16%.

IV. Conclusión

Considerando el patrón observado recientemente en la actividad productiva, es posible que –en un futuro cercano, y a pesar del desempeño positivo en sus indicadores en los pasados años– la economía del país presente nuevamente un comportamiento negativo al exhibido a partir de la crisis del 2006 y previo la inyección de fondos públicos no-recurrentes procedentes del gobierno de EE. UU. Este escenario es más probable que ocurra en la medida en que se reduzca o termine el flujo de esa inyección a la economía.

Este acontecimiento podría profundizar la crisis estructural que presenta la economía del país, pero en un escenario cualitativamente distinto al que enfrentamos hace dos décadas. La base productiva se ha transformado y reducido tras el proceso de desindustrialización que se observó tras finalizar el periodo de transición de diez años otorgado con el fin de la aplicación a Puerto Rico de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de EE. UU. Además, como resultado de las políticas públicas en materia económica y fiscal adoptadas por el gobierno de Puerto Rico, la actividad productiva se ha reorientado hacia el sector de los servicios y el comercio, particularmente al detal. El efecto de estas transformaciones ha sido un cambio en el tipo y la estructura de empleo en el país.

Frente a una coyuntura de incertidumbre económica global –acelerada por las políticas arancelarias e intervencionistas del presidente de EE. UU. y las pugnas inter imperialistas– la estructura económica de Puerto Rico se encuentra totalmente desprovista de dinamismo propio. Esta dependencia nos coloca en una posición de extrema vulnerabilidad, como ya hemos venido anticipando.

Ante estas circunstancias, urge elaborar un plan económico de país cuyo objetivo fundamental sea ampliar, diversificar y fortalecer la base productiva fomentando el eslabonamiento entre las diferentes industrias. El propósito principal debe ser organizar la economía para que responda a los intereses y las necesidades materiales que tienen las familias trabajadoras que residen en Puerto Rico.

Iyari Ríos González y Frederick Thon Ángeles

Iyari Ríos González completó sus estudios subgraduados en Geografía y Ciencias Sociales. Además posee una maestría en Economía y un doctorado en Historia. Actualmente trabaja en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Frederick Thon Ángeles es integrante de la junta editorial de momento crítico y coordinador de la Juventud Ecosocialista (la JECO) de Democracia Socialista.

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