Sobre el proceso de lucha estudiantil en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, 2026
Sobre el proceso de lucha estudiantil en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, 2026
Contexto
Durante recientes décadas, el PNP y el PPD han implantado medidas neoliberales que favorecen a las clases dominantes y atacan a los sectores trabajadores y más pobres. Eso incluye privatizaciones de empresas estatales, despidos masivos de empleados públicos, eliminación de leyes protectoras del trabajo, reducción de los servicios públicos, impuestos regresivos como el IVU, y facilitación de construcciones a costa de la protección ambiental. Lejos de atraer la inversión, el crecimiento y la prosperidad que justificaban sus «reformas estructurales», el neoliberalismo ha precipitado la crisis más profunda que Puerto Rico ha enfrentado desde la Gran Depresión.
La ofensiva neoliberal incluye que, desde 2017, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) ha reducido el presupuesto de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en alrededor de un 50%, asignando apenas unos $500 millones anuales. Esto se suma a lo siguiente:
el incremento de lo cobrado por estudiar: en 1981, el precio del crédito era de $5, lo que ajustado a inflación equivale entre unos $16.50 y $17.00 por crédito; hoy cobran $157 por crédito, lo que equivale a unos $5,000 anuales para estudiantes a tiempo completo a nivel subgraduado;
una planta física en colapso: el Recinto de Río Piedras de la UPR (UPR-RP) alberga múltiples edificios tóxicos, algunos con áreas cerradas desde hace décadas, y una residencia estudiantil (Torre Norte) cerrada y abandonada desde 2018;
la degradación de condiciones laborales de los docentes: el 70% de los cursos de la UPR-RP los ofrecen docentes sin plaza; de esos docentes, los contratados a tarea parcial cobran apenas $2,043 por curso, (es decir, $16,344 anuales, equivalentes a $8.17 por hora); la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) lleva más dos años en proceso de negociación colectiva;
La Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND) firmó un convenio colectivo con el patrono hace más de dos años; sin embargo, este no lo ha implementado/honrado; alegando escasez de recursos para costear las condiciones contempladas en dicho acuerdo.
Como resultado de la degradación en las condiciones de vida de las clases trabajadoras, parte significativa del estudiantado vive una situación precaria. Una investigación realizada en 2023-2024 por Yarimar Rosa Rodríguez y Yamil Ortiz Ortiz, docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de UPR-RP, observó lo siguiente entre los estudiantes de ese recinto (https://periodismoinvestigativo.com/2025/02/upr-rio-piedras-hambre-vivienda-dinero/):
1.el 25% de los estudiantes experimentaron inseguridad alimentaria;
2.el 30% ha padecido inseguridad de vivienda;
3.el 9% ha vivido sinhogarismo;
4.el 62% sobrevive con $500 mensuales;
5.el 40% ha considerado darse de baja de la universidad.”
Inicio
El 26 de marzo de 2026, la presidenta de la UPR, Zayira Jordán Conde (ZJC), y la Junta de Gobierno de la UPR (JG-UPR) destituyeron despóticamente a cinco rectores; medida que, para amplios sectores universitarios, violentó la normativa institucional y reveló la lógica autoritaria que subyace a la ofensiva neoliberal. Ante ello, el movimiento estudiantil resurgió como vanguardia de la comunidad universitaria y como el grupo más dispuesto a luchar contra la ofensiva neoliberal. Los estudiantes de UPR-RP realizaron una asamblea extraordinaria el 31 de marzo en la que decretaron el paro realizado el 8 de abril. En una segunda asamblea, celebrada el 7 de abril, decidieron exigir lo siguiente:
la renuncia de ZJC;
la aprobación del Proyecto de la Cámara 880 (PdC 880), que garantiza autonomía fiscal, administrativa y académica a la UPR, y otorga a los sectores universitarios participación efectiva en las decisiones;
la aprobación del Proyecto de la Cámara 1201 (PdC 1201) que restituye el presupuesto de la UPR, el 9.6% del ingreso del fondo general del gobierno central; eso significaría unos $1,200 millones anuales en vez de los ~$500 millones asignados desde 2020.
El 21 de abril realizaron su tercera asamblea. En esta decretaron un paro de 72 horas a partir del 22 de abril y una huelga indefinida que iniciaría el 27 de abril.
Desde el principio este movimiento enfrentó dificultades. En la UPR-RP, las fechas del paro y de la huelga las decidieron 200 estudiantes que entraron a la llamada Zoom para votar a favor,retirándose de inmediato una vez concluida la votación. Hasta las 5 p.m. había unos 1,100 estudiantes en la asamblea. La votación arrojó 700+ a favor frente a 500+ en contra, unos 1,300 participantes en total, y en la siguiente votación el número de participantes regresó a unos 1,100. Los 200+ portoneros presentes en el teatro rechazaron ese calendario. Quizás esas fechas fueron propuestas por elementos de derechas políticas o de la administración, como si la intención fuera que la lucha estudiantil fracasara. La presidenta del Consejo General de Estudiantes (CGE), Dyamar Cruz, exhortó a los 700+ que votaron por ese inicio inmediato a la huelga a presentarse a los portones, lo cual no sucedió.
El tiempo tampoco ayudó. Iniciar el paro en RP al día siguiente de la asamblea dejó poco tiempo para organizar dicho paro y la huelga que iniciaría días después. La destitución de los rectores sucedió a mitad de semestre, por lo que la lucha contra la presidenta comenzó a desarrollarse cuando ya quedaba poco tiempo para informar y organizar a los estudiantes. Este corto periodo también obstaculizó tanto la construcción de alianza multisectoriales dentro y fuera de la comunidad universitaria Con el fin de clases en los recintos inició el relativo tiempo muerto de verano en el que las paralizaciones pierden efectividad.
De fondo subyacía el problema del desfase entre los reclamos hacia la huelga y contra quién la estaban realizando: La destitución de la presidenta de la UPR es facultad de la JG-UPR; la restitución del presupuesto y una reforma universitaria democratizante están en manos de la legislatura. Sin embargo, los movimientos estudiantiles, al realizar paros en cada recinto, emprendían una ofensiva en contra de sus respectivos rectores; fue solo cuando esas paralizaciones se generalizaron a nivel de sistema UPR que consiguieron diálogo con ZJC. Un grupo de estudiantes, constituido en la asamblea del 21 de abril de 2026, cabildeó en la legislatura a favor de susodichos proyectos. El 25 de abril, unos 2,000 manifestantes realizaron una marcha multisectorial en apoyo a la UPR hasta la Fortaleza, pero la presencia estudiantil allí no fue masiva. El 30 de abril, los senadores claustrales realizaron una conferencia de prensa que demandó la renuncia de ZJC.
Como parte de la ofensiva del gobierno burgués contra la UPR, el 5 de mayo el representante Jorge Navarro Nieves radicó el PdC 1256; este quita poder a decanatos, rectorías, Senados Académicos, Juntas Administrativas, Junta Universitaria y Claustros para concentrarlo en la JG-UPR, cuyos miembros, en su mayoría, fueron nombrados por la gobernadora Jennifer A. González Colón. El 12 de mayo, la Comisión Multisectorial para la Reforma Universitaria realizó una conferencia de prensa presentando los mismos reclamos de los estudiantes y condenando el PdC 1256, mas no hubo movilización estudiantil masiva hacia el lugar en el que se reúnen quienes pueden convertir esos proyectos en ley.
Otro fallo de diseño de la huelga fue que no definió estrategia de salida. En las luchas existe la diferencia entre los objetivos máximos y los objetivos mínimos. Los objetivos máximos son los que el movimiento intenta lograr; los mínimos son aquellos que, una vez conseguidos, permiten levantar la huelga. Por la forma en la que se decidió iniciar el paro y la huelga, el movimiento estudiantil riopedrense no estableció su ruta de cierre para esta fase.
Desarrollo y final
La presencia estudiantil en los portones no fue masiva. Los más de 200 portoneros presentes en el teatro en la asamblea del 21 de abril estuvieron allí, a los que se sumaron varias decenas más, totalizando, quizás, 300 estudiantes. Dada la dificultad para controlar unos 10 portones, cerraron “permanentemente” todas las entradas menos la de Naturales y la del Museo. En sus mejores momentos contaban con varias decenas de estudiantes en cada portón; unas 12-15 casetas de acampar en las áreas verdes frente al museo indicaban cuántos allí pernoctaban. Pero en los últimos días de la huelga, los estudiantes fueron tan pocos como 3 por portón. La participación de los estudiantes es indispensable para el desarrollo del movimiento estudiantil y para que sus intenciones y reclamos se realicen.
El conflicto en los portones con antihuelguistas fue escaso. Esto puede atribuirse al hecho de que parte de los profesores continuaron dando clases en línea, lo cual redujo la relevancia de que los estudiantes controlaban la entrada al recinto. Además, plantea un campo de lucha que ya se había inaugurado en la breve huelga de 2021: aquel del informático-cibernético, en el que el movimiento estudiantil y, los demás movimientos sociales y políticos, aún necesitan desarrollarse. Una vez terminadas las clases en UPR-RP, el bloqueo físico de los portones redujo su importancia, pues el tránsito que impediría mermó todavía más que lo usual para ese periodo debido a que muchos docentes asignaron trabajos finales de los cursos por vía electrónica.
El proceso contó con apoyo de la APPU, de la HEEND y de la comunidad extrauniversitaria. Sin embargo, la presencia de docentes y de miembros de la Hermandad no fue masiva: en ambos casos, unas 15 personas se presentaron frecuentemente en los portones. Estos fungían principalmente como parte de la Junta Coordinadora de Seguridad Extendida, cuyo rol era mediar conflictos para reducir la violencia. Solo un evento de provocación por parte de unos influencers de derecha requirió intervención de un docente y un miembro de la HEEND, y no llegó a mayor nivel. Entre las múltiples actividades estuvieron toques de Bomba realizados por estudiantes, visitas de exhuelguistas y de exalumnos, charlas de profesores (sobre la reforma universitaria, luchas estudiantiles previas, historia del movimiento obrero, marxismo…), y piquetes de apoyo realizados por la APPU, la HEEND, la Federación de Maestros, el Movimiento Socialista de Trabajadores y los jubilados de la UTIER. Miembros de la APPU donaron dinero para comida y para comprar la tela en la que los estudiantes escribieron un mensaje colgado de la Torre: “AUTONOMÍA”. La comunidad extrauniversitaria apoyó a la huelga donando provisiones que usualmente dejaban en el portón del Museo para desde allí repartir. Según varios sondeos, la opinión pública favoreció claramente a los estudiantes y la renuncia de ZJC.
Al interior del liderato estudiantil existen divisiones. El Consejo General de Estudiantes (CGE) es la dirección institucionalmente constituida de forma democrática, pero algunos representantes estudiantiles no apoyaron mucho el proceso de lucha; otros, incluyendo la presidenta, sí lo hicieron. La dirección de los plenos y la organización de los portones estuvo en manos del autodenominado Movimiento Estudiantil. Esa organización mantuvo distancia con respecto al CGE a pesar de no existir diferencias políticas significativas entre sí. De todos modos, la combinación de lo realizado por CGE y el Movimiento Estudiantil generó una sinergia que propició logros concretos.
El 4 de mayo de 2026, todos los recintos estuvieron paralizados. A excepción del RUM y la UPR-RP, las manifestaciones se limitaron a paros de hasta 3 días. La huelga en el RUM enfrentó un interdicto preliminar emitido por un juez. Ante ese interdicto, el CGE del RUM dio por terminada la huelga, y la Guardia Universitaria desbloqueó los portones sin que los estudiantes obtuvieran logros. Por otro lado , el liderato estudiantil de la UPR-RP logró que la administración les reconociera y negociara con ellos. Aún bajo la amenaza de un interdicto para abrir los portones, el 13 de mayo, el liderato estudiantil de UPR-RP consiguió un acuerdo. Lo negociado con rectoría por el Comité Negociador de Portavocía Estudiantil, integrado por Astrid Lugo, Natalia Martínez, Marina Rodríguez, Christian Colón, Orlando Ramos y Kemuel Rodríguez, incluía que la rectoría:
no tomase represalias contra los huelguistas;
apoyase públicamente la restitución presupuestaria (PdC 1201);
crease un plan de sostenibilidad alimentaria;
mejorara la cubierta del plan médico estudiantil;
protegiese los derechos de los estudiantes internacionales;
reconociese el nombre escogido por los estudiantes;
extiendiera la vigencia de los acomodos razonables a anual;
administrara la residencia estudiantil intracampus (no una empresa privada);
intentase aumentar los fondos para las ayudantías estudiantiles.
La asamblea estudiantil del 18 de mayo de 2026 ratificó estos acuerdos y decidió cesar la huelga. Cabe señalar que la implementación de estos acuerdos requiere que el estudiantado vigile a la administración.
La lucha estudiantil obtuvo logros a nivel del Sistema UPR. Uno de ellos fue que la presidenta de la UPR pasó de ningunear a los estudiantes a reunirse con el conjunto de líderes de los 11 consejos generales estudiantiles y a comprometerse a exigir el presupuesto necesario para la universidad. Otro fue que la JG-UPR enmendó su Plan Fiscal del año 2026-2027 de modo que este ahora excluye un aumento en el precio de matrícula ; explícitamente dice que ese plan:
no constituye aprobación de nuevos aumentos en matrícula, cuotas o cargos, ni de nuevas reducciones presupuestarias, reformas operacionales, consolidaciones académicas, cambios al sistema de retiro, ni alteraciones a la estructura institucional de la Universidad sin la aprobación expresa posterior de la Junta de Gobierno.
Evaluación y futuro
Hasta el momento de publicar este artículo , el movimiento estudiantil ha logrado algunas de sus metas principales, aunque ZJC no haya renunciado y no parezca que lo vaya a hacer, ni que la destituyan. Además, ambos proyectos de ley difícilmente logren los votos suficientes en la legislatura.
Esta lucha probablemente habría sido más efectiva si se construían mejor estas cuatro dimensiones:
la relación con la prensa: esta es burguesa, pero es la única existente; es necesario usarla efectivamente. No es algo imposible, pues los periodistas son profesionales que se pueden identificar con los estudiantes, quienes son profesionales en formación;
la coordinación de los lideratos estudiantiles de todos los recintos: las paralizaciones simultáneas son más efectivas que las dispersas; esto requiere la organización nacional de estudiantes del Sistema UPR; el Colectivx Estudiantil del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), por ejemplo, propuso esto el 18 de mayo de 2026;
el desarrollo de la alianza multisectorial: esta debe estar compuesta por estudiantes, trabajadores docentes y no docentes; un movimiento universitario es más poderoso que un movimiento exclusivamente estudiantil, y los reclamos de todos los sectores son compatibles;
el apoyo activo de la comunidad extrauniversitaria: en la medida en que las primeras dimensiones estén desarrolladas, esta confluencia de fuerzas puede sacar la lucha del interior de los recintos y, junto con aliados de la comunidad general, crear una crisis política al gobierno y forzarlo a realizar concesiones.
Pero, más allá de la aparente derrota en ciertos aspectos, el movimiento estudiantil riopedrense ha logrado resultados relevantes. Además de lo acordado, estos jóvenes cuentan con el apoyo del grueso del país. También consiguieron, a pesar de condiciones muy adversas, organizarse y ejecutar efectivamente la ocupación del recinto y crear el sistema organizativo que permitió dicha ocupación. Se añade a lo anterior que los portoneros se conocen entre sí y han vivido la experiencias típicas de estos procesos.
Ahora el estudiantado podrá descansar y evaluar el proceso. Aprender de los errores y reorganizarse será fundamental para reanudar la lucha. Combatir los ataques neoliberales sigue siendo necesario para defender la universidad pública y todo lo que aporta al país. El que continúe la presidenta de la UPR en funciones, así como la insuficiencia presupuestaria y la falta de autonomía hacen imprescindible esta contienda.

