Perspectiva de género para todo – principio rector de políticas públicas

Por Yanira Reyes Gil


En tiempos recientes el país ha estado más al tanto de la situación de violencia generalizada en la que vivimos las mujeres, las niñas y las personas feminizadas. Los datos y estadísticas son alarmantes. Desde los medios se informan eventos de gran impacto que sacuden a cualquiera. Pero los eventos que alcanzan las páginas de la prensa son los menos. Vivimos situaciones de violencia todos los días, en la cotidianidad, en las casas, en la calle, en los trabajos, en la escuela, en todas partes. Nos enfrentamos no solo a la violencia doméstica, sino también a otras formas como: la agresión sexual; el hostigamiento sexual en el empleo y en los centros educativos; el acecho; el acoso callejero; la violencia institucional por parte del estado a través de sus políticas públicas; la negligencia en la investigación y esclarecimiento de los delitos que constituyen las violencias contra las mujeres; la falta de acción o las acciones contrarias a la equidad de género; el amarre político con fundamentalismos y políticas partidistas que atentan contra los derechos de las mujeres, entre otras.


El análisis con respecto a las violencias de género debe abordarse de manera transversal. Es de suma importancia reconocer las múltiples manifestaciones de la violencia en nuestra sociedad y cómo estas transgreden los géneros. Nos referimos a la violencia interpersonal o intrafamiliar, así como a la violencia estructural que trasciende el espacio de lo privado y se inserta en asuntos que tienen que ver con la representación en espacios públicos, la condición socioeconómica, las violencias culturales y sociales. Por lo que se hace urgente la adopción de la perspectiva de género como principio cardinal en todas las acciones públicas. Es decir, la perspectiva o el enfoque de género (para quienes sean picky o quisquillosxs con el término perspectiva) debe permear todo esfuerzo y considerarse en la elaboración e implementación de políticas públicas. ¿Por qué? Porque es a través de las políticas públicas que el Estado actúa, es su forma de operar. Es la manera que se implementa una forma de gobernanza, una teoría de la responsabilidad del estado y mediante la cual se establecen las prioridades y las exclusiones. Acojo la definición que hacen Bueno y Valle:


"La política pública suele entenderse como un curso de acción, una definición de principios y/o flujos de información en relación con un objetivo público definido en forma democrática. La política se expresa en orientaciones, instrumentos, programas, normas institucionales, entrega de productos, servicios, etc…. A su vez, toda política pública es expresión de un proceso que involucra sujetos y tiempos diferenciales, en el momento en que una problemática es interpretada y abordada por una política pública, refleja un nivel de entendimiento, vinculación y acuerdo, logrado entre la sociedad y el gobierno sobre qué problemas merecen atención a través de las diferentes fases evolutivas de la política pública" [1].


¿Y qué quiere decir incorporar la perspectiva de género a las políticas públicas? ¿De dónde sale esta idea? ¿Cuál es el propósito? ¿Cómo se hace? ¿Qué podemos lograr?


Hablamos tanto de perspectiva de género (a favor y en contra) que muchxs pensamos que entendemos perfectamente a lo que nos referimos. Por no estar segura de que pensemos lo mismo (quien escribe y quien me lee) aquí me lanzo con mi visión del término. La perspectiva de género es una mirada, una práctica, una forma de entender la vida y lo social. Por lo que en efecto es una ideología que, según definida por la RAE, es un “Conjunto de ideas que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, religioso, político…” Pero contrario a la ideología fundamentalista anti-derechos, quienes acuñamos la perspectiva de género como lente principal buscamos con esta reconocer las diferencias y subordinaciones a las que se nos somete a las mujeres y personas feminizadas. Nos permite reconocerlas, comprenderlas para poder diseñar estrategias que nos lleven a erradicar estas desigualdades. Buscamos la equidad y trabajamos para alcanzarla.


En Puerto Rico hemos enfatizado en impulsar la perspectiva de género en la educación. La estrategia es poder ir derrumbando las ideas y prácticas patriarcales desde temprano. Y esto es trascendental, No obstante, para poder ampliar el trabajo hacia la igualdad real tenemos que implementar este enfoque en todas las áreas de nuestra vida colectiva y desde el estado en todas las políticas públicas.


La Plataforma de Acción adoptada en la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995 resaltó la necesidad de garantizar que la igualdad entre los géneros debe ser un objetivo primario en todas las áreas del desarrollo social. El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) definió el concepto de la tranversalización de la perspectiva de género en los siguientes términos:


"Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la integración es conseguir la igualdad de los géneros" [2].


Por otro lado, el Informe sobre políticas públicas con enfoque de derechos humanos [3], publicado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el 2018 establece que: “los Estados tienen el deber de incorporar una perspectiva de género en la adopción de políticas públicas, considerando la discriminación histórica y los estereotipos que han afectado a las mujeres, niñas y adolescentes”. Además, que toda política pública que garantice la perspectiva de género debe de contener un análisis del “impacto diferencial que tienen o pueden tener las medidas que se adoptan para hombres y para mujeres; la opinión, experiencia y preocupaciones de las mujeres y de los hombres en los distintos momentos del ciclo de la política; y el beneficio que la medida adoptada trae en términos de disminuir la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres”.


Esta estrategia busca lograr la igualdad real y material de las mujeres y personas feminizadas, por lo que debe ser sensible a la multiplicidad de opresiones que vivimos y cómo estas se intersecan con otros ejes de desigualdad. Por tanto, se apuesta a una perspectiva de género en toda acción pública desde un acercamiento interseccional. Debemos reconocer además cómo el género dentro de un sistema patriarcal afecta no solo a mujeres, afecta a los hombres y a las personas trans y no binarias. Por lo que esta estrategia debe ser diseñada de manera que se incluya en el análisis a estas poblaciones.


Existen varias guías desarrolladas por países, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales sobre el diseño de políticas públicas con perspectiva de género [4]. Estas guías incluyen procesos que se deben seguir. Todas coinciden en que uno de los aspectos principales es la adjudicación de presupuestos que prioricen a las mujeres.


Es mucho lo que hay que cambiar. Yo lanzo aquí la propuesta de atender 4 áreas principales: educación; acceso a la justicia; participación ciudadana plena; vida digna. Sobre la educación con perspectiva de género tenemos mucho recorrido y estudiado. Sobre el acceso a la justicia baste con decir que no solo se trata de que todas las personas tengan acceso a remedios para reivindicar sus derechos, sino que incluye información adecuada, procesos ágiles y accesibles y adjudicación con sensibilidad y respeto. Con participación ciudadana plena me refiero no solo a tener acceso a participación política y pública, sino también a garantizar paridad de género en los puestos públicos y generar las condiciones necesarias para garantizar que las mujeres puedan acceder a esos espacios, como por ejemplo liberarlas de la obligación exclusiva del cuidado y vivir libres de violencia.


Finalmente, todas las personas tenemos derecho a una vida digna. En algunos países latinoamericanos le llaman derecho al buen vivir, concepto que proviene de los pueblos originarios. Vanhulst [5] identifica cuatro valores principales que componen tradicionalmente las propuestas del buen vivir. Estas son: la idea de armonía con la naturaleza; la reivindicación de los principios y valores de los pueblos marginados/subordinados (derechos culturales); responsabilidad del Estado de cubrir las necesidades básicas (como la educación, la salud, la alimentación y el agua), de la justicia social y de la igualdad; y en última instancia, la vida democrática.


Merecemos vivir de manera digna, merecemos justicia e igualdad real, merecemos vivir sin violencia, merecemos un buen vivir, merecemos vivir.


Notas


[1] Bueno, E. y Valle, G., “Las Políticas Públicas desde una perspectiva de género”, Revista Novedades en Población Año 2 Número 4 ISSN: 1817-4078, disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/Cuba/cedem-uh/20100313023232/Politicas_publicas.pdf


[2] https://www.ilo.org/public/spanish/bureau/gender/newsite2002/about/defin.htm


[3] http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/PoliticasPublicasDDHH.pdf


[4] Aquí algunas: “La perspectiva de género en la planeación de la política pública” disponible en: https://www.evalua.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Archivos/Seminario%202018%20sistema%20bienestar%20social/23/PEG_%20Evalua_bha.pdf; “Guía de género para políticas públicas más transformadoras (2018)”, disponible en: https://www.researchgate.net/publication/326226428_Guia_de_genero_para_politicas_publicas_mas_transformadoras_2018; “GUÍA DE GÉNERO PARA POLÍTICAS PÚBLICAS MÁS TRANSFORMADORAS”, disponible en: https://observatoriodesigualdadandalucia.org/sites/default/files/guia_de_genero_0.pdf


[5] “El laberinto de los discurso del Buen vivir: entre Sumak Kawsay y socialismo del siglo XXI”. En: Polis. Revista de la Universidad Bolivariana, 14 (40), p. 1-21.


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