Sobre la revista "Apuesta": proceso, reflexiones e implicaciones

Por Ramón Rosario Luna


El proceso


En 2005, los profesores Héctor Meléndez, Antonio Carmona y Ramón Rosario trabajaban en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR-RP). Meléndez le propuso a Carmona y a Rosario crear una revista de discusión política. Invitaron a Raúl Guadalupe, Rafael Bernabe, Melissa Figueroa, Tania A. Ramos González y a Carmen Campos Constituyeron el Grupo de Trabajo Universitario y fundaron Apuesta: revista de política y cultura. Esta revista se dedicó a publicar investigaciones sobre política y sobre las artes en las cuales el estudio profundo, la alta valoración de la estética y la radicalidad política fueron fundamentales. Establecieron la meta de publicar un número impreso anualmente. Aunque Meléndez se retiró del colectivo, continuó apoyando el proyecto. Apuesta se posicionaba de manera crítica ante las opresiones: el capitalismo (sobre todo en su vertiente neoliberal), el autoritarismo, el colonialismo, el militarismo, el patriarcado, el racismo, la contemporánea relación humano-naturaleza, la insensibilidad y la falta de creatividad y de inteligencia; pero sin superficialidad ni panfletismos. En especial, asumiendo la belleza y la creatividad como conquistas de la humanidad.


Producir Apuesta requirió mucho trabajo. Ramón Rosario fungió como editor. El elegante diseño y montaje fue realizado por el artista gráfico Raúl Ramos. Tania A. Ramos González y Melissa Figueroa se encargaron de la corrección de las redacciones y de la sección literaria. Arnaldo González (dueño de la Librería Mágica) proveyó el grueso del financiamiento. La venta de anuncios y de ejemplares complementaron los fondos necesarios para el proyecto. También se recaudó dinero mediante un concierto que contó con la banda Pasado Meridiano (cuyo bajista era Raúl Ramos) y con la guitarra clásica y jazzística del editor de Apuesta.


El primer número fue publicado en el año 2006. Se centró en la universidad neoliberal e incluyó lo siguiente: un artículo introductorio de Stephen Germic, uno de Waldemiro Vélez sobre el aumento en las matrículas y otro de Luisa Gutiérrez sobre la derecha intelectual, además de la primera parte del ensayo de Alba Montes sobre las condiciones de trabajo de los docentes. Incluyó también artículos de Antonio Carmona sobre el poder del Banco Popular y de Wanda Ramos sobre la relación entre violencia y vínculo social.


La revista contaba con una parte dedicada a las Bellas Artes titulada “Apuesta a las artes”. Este primer número tuvo las siguientes secciones: poemas de Tania A. Ramos González y de Raúl Guadalupe, fotomontajes de Gazir Sued, un arreglo musical de Ramón Rosario, reseñas de libros y Juegos de ideas (de carácter lúdico). Raúl Ramos creó el arte mostrado en la portada, el que presentaba a la universidad como un fast food, idea que se desarrolló en varias caricaturas al interior de esta edición. Las dos presentaciones inaugurales fueron realizadas por Félix Córdova (profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de UPR-RP y reconocido militante socialista) y Walter Quinteros (profesor del Departamento de Psicología de UPR-RP y mentor del editor de Apuesta).


El segundo número se publicó en el 2007 e indagó en la incipiente crisis económica de la colonia neoliberal que es Puerto Rico . Presentó artículos de Félix Córdova sobre la crisis del modelo económico de Puerto Rico, de Rafael Bernabe sobre las múltiples dimensiones de la crisis actual y de Raúl Guadalupe sobre la relación entre la sociedad civil y los asalariados. Continuó el tema de la universidad con artículos de Janice Newson sobre la ética y la comercialización de la investigación universitaria, de Jorge Giovannetti sobre las limitaciones de la interdisciplinariedad y la segunda parte del ensayo de Alba Montes sobre las condiciones laborales de los docentes. Las secciones complementarias incluyeron poemas y la composición para guitarra clásica “Incógnita”, de Renaldo Guadalupe; además se reseñaron libros de Samuel Silva Gotay, Carmelo Ruiz Marrero, entre otros, y el primer Foro Social de Puerto Rico. La portada, también diseñada por Raúl Ramos, mostraba a Puerto Rico como una isla abandonada con rótulos de “se vende” y de crítica a los partidos políticos tradicionales. Félix Córdova presentó este número.


El tercer número fue publicado en 2008. Ya Melissa Figueroa y Carmen Campos no estaban en la junta editora, pero Vanesa Contreras, Jorge Colón, Miguel Gómez, Yolanda Rivera y José Laguarta se incorporaron al grupo de trabajo. Apuesta, como parte de su crítica a la destrucción gubernamental de la educación pública y a la relación cultura-naturaleza de la sociedad burguesa, tituló este número “Capital, conocimiento y ecología: ¿un Estado ‘burro’?”. La carátula, obra de Omar Velázquez, era un asno que representaba al gobernador de Puerto Rico. Contuvo artículos de Yván Silén sobre la degradación de la universidad, de Waldemiro Vélez sobre el capitalismo académico, una entrevista de Jorge Colón a Carmelo Ruiz sobre la relación entre biotecnología y capitalismo y un artículo de Ramón Rosario sobre la relación entre ciencia moderna y razón burguesa. Las secciones complementarias incluyeron arte gráfico de Omar Velázquez, poemas (incluido uno de Yván Silén), una composición de Emmanuel Dufrasne, una reseña a una novela de Félix Córdova y los Juegos de ideas (con temas de crítica ecológica y de lucha magisterial ). La presentación de esta edición estuvo a cargo de Yolanda Rivera, profesora de Inglés en la Facultad de Humanidades en UPR-RP.


El cuarto número fue dedicado a Walter Quinteros Salazar, peruano radicado en Puerto Rico desde la década de los años 80, quien falleció en 2009. Nominalmente, Quinteros era antropólogo; pero en la práctica era epistemólogo (ofrecía los cursos de investigación en el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales en UPR-RP) y evaluaba a Carlos Marx como el pensador más importante en las ciencias sociales.


Este número examinó las contradicciones de la cultura popular. Contó con textos de Miguel Gómez sobre cómo en el reggaetón están presentes el acomodo y la resistencia, de Ramón Rosario sobre la relación entre la división social en clases y los dualismos estéticos y metodológicos, y de Antonio Carmona y Martín Cobián sobre la ciudad en el contexto neoliberal. En torno al capitalismo, incluyó artículos de Félix Córdova sobre cómo la crisis actual expresa múltiples contradicciones, de Heriberto Martínez sobre salvar el capitalismo de la entonces incipiente crisis mundial y un glosario de conceptos marxistas para entender el capitalismo, redactado por el editor. Destacó las artes visuales presentando obras de Javier Maldonado, Edgardo Larregui, Nora Rodríguez y una entrevista a Omar Obdulio sobre el cerquillo. Hizo énfasis en la música urbana, incluyendo entrevistas a las raperas de Krudas Cubensi y a Luis Díaz de Intifada. Este número también contiene un artículo de Ricardo Alfonso sobre el carácter patriarcal del Estado contemporáneo, uno de Rafael Bernabe sobre las relaciones entre las luchas en Puerto Rico y las de Estados Unidosy otro de Víctor Rodríguez que reflexiona sobre la historia de Puerto Rico. Este número no llegó a publicarse en forma impresa por las limitaciones financieras del proyecto y por factores económicos-laborales y personales de quienes realizaban el grueso de las tareas.


Los primeros tres números están disponibles en la Librería Mágica.


En julio de 2022 Tania A. Ramos González recuperó versiones digitales de los números dos y cuatro que están disponibles en los siguientes enlaces:


Apuesta #2: https://issuu.com/azulapoeta/docs/apuesta_3


Apuesta #4: https://issuu.com/azulapoeta/docs/apuesta_4_2009_


Apuesta también organizó paneles de ponencias y discusión sobre varios de los temas centrales de sus números. Waldemiro Vélez, Raúl Guadalupe, Rafael Bernabe y Ramón Rosario depusieron sobre la transformación neoliberal de la universidad y sobre la crisis multidimensional que estaba comenzando en Puerto Rico.



Comparaciones y contexto


Apuesta desplegó un pensamiento multidimensional: pensar simultáneamente lo político y lo artístico desde perspectivas radicales. Esto plantea similitudes y diferencias con otras revistas del contexto de Puerto Rico. Apuesta asumió un compromiso con la crítica a las opresiones que revistas cercanas a la perspectiva posmodernista (Bordes, Post-Data, Nómada…), nacidas en la crisis de las izquierdas de los años 1990, abandonaron o nunca tuvieron. Por otro lado, aunque Apuesta coincidía con revistas como Pensamiento Crítico en la crítica radical al ordenamiento social establecido, su origen universitario la dotaba de gran profundidad intelectual y de una combatividad menos explícita. Relacionado con ese origen, la presentación estética de Apuesta era de alta calidad tanto en el diseño gráfico como en el trabajo de la imprenta.


Es importante reconocer el contexto histórico-tecnológico. En la medida en que transcurría la primera década del siglo 21, el incipiente ascenso de las redes sociales se hacía cada vez más intenso y los medios impresos iban quedando atrás como forma principal de difundir textos y arte gráfico. El alto costo de imprimir, las limitaciones del financiamiento del mecenas y la precariedad laboral del liderato de Apuesta impusieron cesar el proyecto.


Cónsono con dicho cambio tecnológico, revistas como 80grados+, Rumbo Alterno, momento crítico y Categoría Cinco existen en formato digital. En cuanto a contenido, Apuesta tiene continuidad con 80grados+ por la diversidad de dimensiones tratadas, pues ambas incluyen desde lo político hasta lo artístico. Sin embargo, Apuesta fue más explícitamente política, en lo que coincide con Rumbo Alterno, momento crítico y Categoría Cinco, esta última enfatiza en la independencia y las primeras tres en el socialismo. Pero Apuesta se diferencia de momento crítico en que esta es órgano de la organización Democracia Socialista; y de Rumbo Alterno en que no reproduce artículos publicados en otros medios. Apuesta tiene en común con Categoría Cinco y con 80grados+ el publicar periódicamente (en números o mensualmente), distinto a Rumbo Alterno y momento crítico. Apuesta difiere de Rumbo Alterno, momento crítico y Categoría Cinco en que da espacio a las artes. Para 80grados+, Rumbo Alterno, momento crítico y Categoría Cinco, la ausencia de costos de impresión, propia del formato puramente digital, les permite publicar abundante cantidad de artículos, algo que el formato impreso de Apuesta impedía realizar.


Apuesta fue consistentemente mal vista por posmodernistas, exizquierdistas, personas poderosas, pudientes, y por conservadores en general. Sin embargo, es notable que las líneas argumentativas asumidas por Apuesta hoy son más certeras que cuando se publicaron. En concreto, las hipótesis acarreadas en los temas de cada uno de los números se sostienen: la UPR está siendo brutalmente desmantelada, la economía y la sociedad de Puerto Rico están estancadas en una profunda crisis, los estados burgueses siguen cometiendo burradas de todo tipo y la cultura popular urbana es un asunto crucial a muchos niveles.


Políticamente, algunos quedaron estupefactos ante el derrumbe del socialismo burocrático y la crisis de las izquierdas, y asumieron posiciones que le sirvieron de justificación a los poderosos para intensificar las opresiones. Apuesta criticó el avance de esos proyectos neoliberales perpetrados por las burguesías y se dedicó a estudiarlos sistemáticamente. Unos, desde la comodidad de ser profesores con permanencia, se distanciaron, y hasta despreciaron, las luchas contra las opresiones. Apuesta asumió denunciar lo problemático del sistema vigente e investigarlo; resultaba imperativo, pues al ser docentes sin plaza, existimos en la peor parte de esas relaciones. Claro, con la agudización de la crisis algunos posmodernistas han reconocido la atrocidad de lo que se vive y han retomado la crítica al ordenamiento social vigente; incluso algunos han retornado al pensamiento de Marx.

En términos de la dimensión estética, Apuesta reconoció su importancia sin caer en elitismos y valoró lo popular sin asumir populismos acríticos. Llegó a plantear las dicotomías estéticas (elitismo/populismo) y metodológicas (sintactismo/sociologismo) como síntoma de la división en clases; también expuso la necesidad de superar esas dicotomías, incluyendo su raíz: la división social del trabajo.

Pertinencia persistente


Mirando cuidadosamente la sociedad contemporánea, podemos comentar sus dimensiones económicas, militares, sociales, ecológicas, epistemológicas y políticas. Estamos ante una incipiente crisis civilizatoria, fenómeno que es la manifestación del carácter necrogénico que ha tenido el orden burgués desde su originaria expansión europea por las Américas y que no es más que la hipertrofia de la cultura industrial intensificada por la clave digital. Desde su inicio, Apuesta publicó materiales que trataron estos asuntos o al menos los reconoció en sus editoriales.


El estudio del capitalismo es central en Apuesta. En la dimensión socioeconómica, en Puerto Rico se inició una crisis en 2006, de la cual no hemos salido. El nivel de desigualdad es de los más altos del mundo. Menos del 40% de la población adulta tiene empleo formal y la mayoría de estos empleos son precarios. Ante la crisis fiscal resultante de esta crisis económica, el gobierno federal de Estados Unidos impuso la Junta de Control Fiscal (JCF) para garantizar el cobro de la deuda pública, lo que significó recortes presupuestarios para múltiples agencias gubernamentales (incluyendo la UPR). Lo anterior, junto con reformas laborales implantadas por el PNP y el PPD, y el huracán María, degradó las condiciones laborales y de vida del grueso de la población y provocó una emigración de sobre 500,000 personas.


Internacionalmente, el militarismo devora descomunales presupuestos (especialmente en Estados Unidos) y arroja a países enteros (Irak, Afganistán, Siria, Libia, Yemen, Ucrania…) al dolor y la miseria. Esos fondos pudieran usarse para servicios de salud, de educación y para una reconversión tecnológica que genere una economía más armónica con el ecosistema; pero eso no interesa a las clases dominantes de los imperios. La crítica a la agresión militar de Estados Unidos y sus aliados a Irak y Afganistán apareció desde el primer número de Apuesta con la obra de Gazir Sued, No en mi nombre.


Producto de esa crisis económica está la crisis social, en la cual abundan el desempleo, la pobreza, el racismo, la xenofobia, el patriarcado (incluyendo frecuentes feminicidios y crímenes de odio contra las comunidades LGBTTIQ+), la criminalidad, las adicciones, las psicopatologías y la violencia generalizada. Si la base socioeconómica de la existencia consiste en que unos maltratan (explotan o excluyen) a otros, ese principio aparecerá en las demás esferas socioculturales como el (brutal) modo de resolver los problemas. Si estas relaciones agreden sistemáticamente a inmensos sectores de la población, abundarán los actos desesperados y terribles.


La relación de la sociedad burguesa con el medioambiente es tan problemática que podemos plantear que se avecina una hecatombe de escala planetaria. La pretensión capitalista de crecer infinitamente agota los recursos naturales; también genera cantidades descomunales de residuos. Además, el hecho de que los combustibles fósiles sean la base tecno-energética de la industria provoca un cambio climático por los gases de invernadero producidos. De ello resultan mega huracanes frecuentes, incendios forestales gigantescos y abundantes, deshielos que elevan el nivel del océano y amenazan con sumergir múltiples ciudades costeras, oleadas de calor y de frío inauditas, y se auguran crisis de escasez de agua y de alimentos.


Epistemológicamente, la agnotología avanza. Se generalizan visiones de mundo que cultivan la ignorancia, que no “creen” en los hechos ni en el pensamiento racional. Esto se manifiesta en sistemas de ideas como el fundamentalismo religioso y las teorías de conspiración (el terraplanismo, ideas tales como que los humanos no fueron a la Luna, que las vacunas contienen dispositivos de rastreo, que no existe el cambio climático…). Dicha agnotología es síntoma de la crisis del sistema educativo, pero también de una economía malsana (¿para qué estudiar, si los empleos son escasos y precarios?), y del desprestigio de una ciencia cada vez más divorciada de las necesidades de la población porque sirve, principalmente, a la explotación (el capitalismo) y a la muerte (el militarismo).


El ataque neoliberal a la UPR fue el tema del primer número de Apuesta. La crisis de las universidades es expresión de la agnotología propia de la crisis civilizatoria. Podemos destacar tres agresiones del Partido Popular Democrático, el Partido Nuevo Progresista y la Junta de Control Fiscal a la UPR: (1) degradar las condiciones laborales de los docentes llevando al 50% los docentes que trabajan en condiciones precarias (sin plaza); (2) aumentar el precio del crédito a $157, (hasta 1981 fue $5); (3) constricción presupuestaria: la JCF asignó $590 millones para 2022-2023, una disminución en 40% del presupuesto de la UPR con respecto a los $1,190 millones que asignaría si cumpliera con la Ley 2 de 1966.


A lo anterior se suma una crisis política en la que el Estado y los partidos burgueses pierden apoyo significativamente, pues las clases subalternas van repudiando a los defensores del sistema que genera la crisis civilizatoria en la que estas llevan la peor parte. Por otro lado, los sectores subordinados no han logrado tomar la dirección de la sociedad e implantar un sistema social basado en la justicia social, la participación democrática y una relación sana con el contexto ecológico. Los recientes avances de la izquierda, aunque son encomiables en cada pequeño logro que obtienen, tienden a limitarse a un progresismo reformista que no intenta erradicar el capitalismo ni descarta la relación extractivista con la naturaleza.

Apuestas implicadas


El crecimiento que genera el ecocidio es inmanente al capitalismo, el cual se basa en la propiedad privada de los medios de producción y en priorizar las ganancias de sus dueños. Para conseguir esas ganancias, los capitalistas explotan a los trabajadores (dejando a muchos otros desempleados) y a la naturaleza. Si el problema es la propiedad privada y la ganancia capitalista, la solución radica en la propiedad colectiva y su control democrático. Ello posibilita construir una economía que satisfaga las necesidades básicas de la población y que establezca una relación armónica con el ecosistema. La propiedad colectiva no es suficiente para evitar el ecocidio; los desastres generados por la Unión Soviética y la excesiva biocapacidad usada por China son conocidos. Pero algún tipo de socialismo democrático es imprescindible para la crucial meta de no devastar las condiciones ambientales que necesitamos para existir: solo una economía no-explotadora (en la que desaparezcan las clases sociales) puede establecer una relación armónica con el ecosistema. Esto apunta hacia reorganizar la sociedad en términos ecosocialistas.


El problema es también la epistemología inherente a “nuestro” sistema social. La cultura burguesa requiere, supone e implanta la escisión entre lo abstracto cuantitativo y lo concreto cualitativo; también exalta el primer término sobre el segundo. Científicamente, esto se sistematizó en un paradigma simplificador que desde un mecanicismo reduccionista concibió a la naturaleza como cosa a poseer y explotar. Los socialismos burocráticos-estatalistas asumieron dicha cosmovisión. Evitar la catástrofe ecosistémica que la sociedad burguesa va imponiendo, exige abandonar el encumbramiento de la abstracción-cuantificación, incluso cuestionar la escisiones, sean gnoseológicas (mente/cuerpo), filosóficas (idealismo/empirismo), económicas (producción/consumo), laborales (intelectual/manual), políticas (Estado/población), de género (masculino/femenino), de orientación sexual (hetero/homo), ecológicas (humano/naturaleza) y teológicas (creador/creación). Correlativo a esa superación cultural de los dualismos, necesitamos desarrollar un paradigma científico que asuma la complejidad como ontológica (que priorice la relaciones, que reconozca la irreversibilidad-historicidad, la constructividad, la emergencia de los niveles de materialidad y la ética y que sea sensible al contexto…); en fin, que conciba a la naturaleza como una totalidad a la que pertenecemos y como aquello que nos constituye [1]. Desarrollar eso requiere unas relaciones en las que se practique la superación del dualismo; o, como comienzo, posicionamiento crítico, entendimiento profundo e intención genuina.


Existen desarrollos tecnológicos (energía solar, eólica...), otras formas de propiedad (colectiva), otros modos de trabajar (no explotadores), otros tipos de productos (no desechables), otros patrones de consumo (no fetichistas), otras formas de estructuración política y de toma de decisiones (democracia directa-participativa), otras cosmovisiones (no occidentales-modernas), otras formas de organización social (no burguesas-androcéntricas) que faciliten establecer una relación sana con la naturaleza. El reto es organizarnos hasta tener suficiente poder como para promover eso hasta que se generalice; el obstáculo es el capital, incluyendo cómo este conforma nuestra subjetividad.


No hay garantía de que esto se instaure; quizás solo podamos establecer algunos elementos. Pero es seguro que, si asumimos demasiado pesimismo, no realizaremos los actos que posibilitan lo imperativo. Si no reconocemos al capitalismo (su clase dominante, el Estado que lo defiende, la sociedad que se yergue sobre este, sus subjetividades...) como fundamento del problema ecológico, no intentaremos lo imprescindible para la transformación necesaria y ni siquiera obtendremos conquistas parciales. Apuesta apostó a cambios en esas direcciones; estos son requisito de sobrevivencia, y cada vez más urgentes. Recordemos que nuestro posicionamiento afecta el resultado.

Nota:


[1] Los trabajos de Edgar Morin sobre epistemología de complejidad desarrollan esto. Ver El método (Cátedra, seis tomos, publicados en 1977, 1980, 1986, 1991, 2001 y 2004), Introducción al pensamiento complejo (Gedisa, 2004) y El paradigma perdido (Kairós, 2005).


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Ramón Rosario Luna trabaja como profesor en el Departamento de Sociología y Antropología del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Investiga sobre música, ciencia y sobre economía política y clases sociales en la sociedad contemporánea. Colabora con el Comité de Docentes Sin Plaza de la APPU y con Democracia Socialista.