Los zoológicos, su rol en el mundo moderno colonial y las luchas feministas

Por Vanesa Contreras Capó

[Publicamos este artículo hoy, el 4 de octubre de 2020, en conmemoración del Día Mundial de los Animales, e invitamos a la manifestación que se está llevando a cabo hoy frente al Capitolio de Puerto Rico desde las 10 a.m.]

El origen de los zoológicos va de la mano con las prácticas y el pensamiento colonial racista y capitalista: el sometimiento de seres vivos para el uso, lucro y “deleite” del mundo moderno colonial. No hay más que mirar la historia de los primeros zoológicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX para entender este propósito. El primer zoológico se levantó en plena época de la ilustración en Viena, y en este no solo se mantuvieron encerrados a animales, sino también a aldeas completas de comunidades negras e indígenas. Esta práctica perduró hasta bien entrado el siglo XX, de hecho, el último secuestro de personas para encerrarlas en un zoológico se llevó a cabo en Bélgica en 1958, cuatro años después de la apertura del zoológico de Puerto Rico. El pasado mes de agosto, Niara Savage publicó el artículo “New York’s Bronx Zoo Apologizes For Putting African Man In ‘Monkey House’ More Than 100 Years Ago”, en donde explica que el Wildlife Conservation Society, entidad que maneja el zoológico del Bronx en Nueva York, admitió su “pasado” racista reconociendo el secuestro y la explotación de Ota Benga, un hombre de la presente República Democrática del Congo, que estuvo secuestrado y encarcelado durante varios días en ese zoológico en 1906. Ejemplos tan contundentes como este, sobre el origen de las cárceles de animales, demuestran la finalidad de estos espacios.


Desde hace años, y gracias a las luchas feministas, cada vez se me ha hecho más fácil entender la pertinencia de las luchas ecofeministas y animalistas como parte imprescindible de las luchas anticoloniales y anticapitalista. Los grupos subalternos siempre han sido los primeros en retar la “normalidad” del sistema moderno colonial porque conocen otras prácticas que, a pesar de que el sistema las ha tratado de exterminar, se han mantenido vivas. Un ejemplo de esto es la batalla de la compañera asesinada Berta Cáceres, activista indígena hondureña asesinada en 2016, y el COPINH en su lucha por proteger los cuerpos de agua y en contra de las empresas hidroeléctricas; o incluso el mismo pueblo de Cochabamba en Bolivia que logró paralizar la privatización del agua. Con el lema tan conocido “el agua es vida”, estos grupos nos siguen enseñando a enfocarnos y luchar por lo imprescindible.


El arraigo y la convivencia con el mundo natural de los pueblos originarios e indígenas se ha mantenido a pesar de los más de 500 años de conquista y colonización occidental. Por otro lado, estos grupos han vivido el horror de la opresión y la conquista en carne propia. Las compañeras feministas negras y en especial la gran Alice Walker, y el movimiento del womanism, rompieron radicalmente hace décadas con el antropocentrismo señalando que los seres humanos son un grupo más de seres vivientes en este planeta. Para Walker, a la lucha en contra del racismo y del sexismo se le debe unir la que se dirige en contra del especismo. Es decir, de la misma forma que ningún sexo y/o género es superior a otros, y ninguna raza es superior a otras, ninguna especie es superior a otras. Y lo cierto es que tiene sentido que estas afirmaciones vengan de personas a las que este sistema les ha negado continuamente su humanidad. Las experiencias de desposesión de tierras, secuestro, intervención y experimentación en sus cuerpos, entre otras barbaridades, han sido, y siguen siendo prácticas eurocéntricas a pueblos y cuerpos racializados, y en Puerto Rico tenemos innumerables ejemplos de esto.


Por eso, no es casualidad que en las luchas animalistas las mujeres sean punta de lanza, pues existen elementos que se repiten y hay una violencia semejante en contra de todos los cuerpos feminizados y los cuerpos de las hembras. La explotación sexual en las hembras de diferentes especies para reproducirlas y seguir teniendo crías para exponer, o para la industria lechera, o para venderlas como carne, es violencia sexual, patriarcal y capitalista. De hecho Angela Davis, en una conferencia que ofreció en Bilbao en 2004, comentó que la comida debía ser la próxima lucha del feminismo. No solo porque existe una relación entre la forma en que tratamos a los animales y a las personas que están en las jerarquías sociales más vulnerables, sino porque desarrollar relaciones más compasivas con el resto de los seres del planeta supondría un verdadero reto para el sistema de producción industrial de nuestra comida.

Por eso, para poder romper con el patrón de la conducta imperialista racista y patriarcal se debe acoger la lucha antiespecista. Una lucha que cada día genera más adeptos gracias al constante trabajo de innumerables grupos que nos muestran el horror de la vida cotidiana de los animales que usamos para nuestro consumo. Todos los días somos testigos de las atrocidades por las que pasan los animales de granja, los que viven en laboratorios, los que utilizamos en eventos “culturales” y/o de entretenimiento, etc. Pero, frente a esta barbarie, hemos visto que desde hace ya varias décadas se han hecho cada vez más predominantes las luchas a favor de los seres vivos de otras especies y se ha cuestionado más nuestra relación con estos. De ahí el nacimiento de movimientos animalistas y veganos, santuarios de animales, cierres de espacios de cautiverio y/o prohibiciones de eventos que siempre se habían visto como “normales”.


A su vez, aunque el rechazo al especismo lo estamos empezando a apalabrar en estas últimas décadas, no es algo nuevo y cada día se diversifica y radicaliza más. Por un lado, podemos señalar un ejemplo particular de mediados del siglo XX a este rechazo al antropocentrismo en las mismas ciencias sociales con las antropólogas conocidas como las “trimates”: Jane Goodall y su estudio y compromiso con los chimpancés desde 1957, Dian Fossey con los gorilas desde 1963 y Biruté Galdikas con los orangutanes desde 1971. Estas tres científicas rompieron con los esquemas patriarcales de los estudios eurocéntricos y, en vez de tratar a estas tres excepcionales especies de primates como objetos de estudios, manteniendo la distancia, se acercaron a estos y se ganaron su confianza interactuando con ellos. Este acercamiento logró conocer más de cerca sus complejas estructuras sociales. Por otro lado, a la hora de señalar la radicalidad de estos movimientos, no podemos dejar de mencionar a las maravillosas guerrilleras Black Mamba, un grupo de mujeres armadas que han logrado reducir drásticamente la caza furtiva en Sudáfrica


En pleno siglo XXI no hay ni una sola excusa que impida erradicar la opresión de todos los seres vivos y en esta importante lucha cerrar los zoológicos es un primer paso, de muchos, hacia la construcción de otros mundos más justos. Por eso, en Puerto Rico la lucha por el cierre permanente del zoológico y el traslado de todos los animales a santuarios se hace cada día más urgente. Es prácticamente imposible entender cómo hay personas que todavía defienden que un espacio educativo, donde se supone conozcamos sobre la vida de los animales y de esta forma aprendamos a respetarlos, está compuesto por una elefanta que lleva 32 años encerrada en solitario, cuando las elefantas viven toda su vida en manadas, un león que agoniza en un pasillo, cóndores (especie en peligro de extinción) que viven enjaulados sin poder volar y osos que viven en jaulas minúsculas, entre otras barbaridades. Eso sin contar con las espantosas condiciones de las facilidades que han llevado al zoológico a perder los permisos para abrirlo al público. Es decir, las condiciones de ese espacio son tan nefastas que nadie puede entrar y, sin embargo, todavía se mantienen cautivos y agonizando a decenas de animales. ¿Cuál es la experiencia educativa en un zoológico? ¿Qué es aceptable enjaular animales y mantenerlos en cautiverio alejados de los suyos toda su vida?


En la conversación entre Enrique Dussel y Nelson Maldonado "2020: La Pandemia con Enrique Dussel. El virus, el giro decolonial y el racismo", Maldonado cataloga el sistema moderno colonial como el giro catastrófico moderno colonial. Y es que la espiral destructiva que han tomado las sociedades occidentales, y que les imponen a la fuerza a sociedades colonizadas, está logrando apagar toda esperanza de vida en nuestro planeta. Giro catastrófico porque la vida del planeta jamás se había visto tan amenazada hasta que los europeos decidieron intentar apoderarse de todo el globo terráqueo. Pero este es un giro, no un destino. De la misma manera que se identifica el giro catastrófico moderno colonial, desde hace varias décadas se construye el giro decolonial que nos recuerda que en el mundo no siempre ha existido ni tiene que existir este sistema. Que los otros mundos por los que luchamos a diario no son tan ajenos porque algunos de estos ya existían antes de 1492 y otros se están construyendo a pesar del imperialismo.


En nuestras luchas como anticolonialistas para defender el derecho de la autodeterminación de los pueblos, y como feministas que defendemos el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, es imperativo sumar la lucha por el derecho de los animales a su propia vida, una vida digna. Erradicar el sistema moderno colonial supone mirarnos y mirar a nuestro alrededor desde otras ópticas y perspectivas. De la misma forma que impulsamos la perspectiva de género para entender cómo la violencia machista es parte integral de nuestras vidas la perspectiva animalista y antiespecista nos demuestra que la explotación y violencia contra el resto de las especies ha sido parte de la cultura y organización del mundo moderno colonial. Para poder salir del giro catastrófico moderno colonial necesitamos cuestionar todas nuestras relaciones, más allá de las humanas; y, a la hora de imaginar y construir esos otros mundos desde nuestro quehacer diario y militancia política, es imperativo romper de una vez y por todas con el especismo.


Referencias:


Carreras, María. “Feminismo y antiespecismo: dos luchas con mucho en común”.

Recuperado el 1 de octubre de 2020 <https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/feminismo-y-antiespecismo-dos-luchas-con-mucho-en-comun>


Contreras, Vanesa. “Su cuerpo no es mío”. Recuperado el 30 de septiembre de 2020. <https://ahoralaturba.net/2017/04/19/su-cuerpo-no-es-mio/>


Contreras, V. “Desenjaular”. Recuperado el 30 de septiembre de 2020. <https://ahoralaturba.net/2017/08/09/desenjaular/>


Contreras, V. “No puedes comprar mi lucha: Resistencia y lucha del eco-feminismo” Recuperado el 30 de septiembre de 2020.

<https://ahoralaturba.net/2017/03/22/no-puedes-comprar-mi-vida-resistencia-y-lucha-del-eco-feminismo/>


Conversación entre Enrique Dussel y Nelson Maldonado. "2020: La Pandemia con Enrique Dussel. El virus, el giro decolonial y el racismo". Recuperado el 30 de septiembre de 2020.

<https://https://www.youtube.com/watch?v=7TTedZDPzi8&feature=youtu.be&fbclid=IwAR2Os7RStj9yHLmf45s6iO2FIkAu0wobhqfV1AAwinIGPuRDR8EKtvifSyI>


Savage. Niara. “New York’s Bronx Zoo Apologizes For Putting African Man In ‘Monkey House’ More Than 100 Years Ago”. Recuperado el 30 de septiembre de 2020

<https://atlantablackstar.com/2020/08/01/new-yorks-bronx-zoo-apologizes-for-putting-african-man-in-monkey-house-more-than-100-years-ago/?fbclid=IwAR1RM7Xmnw0yd-7xkgQ9dp_HZx0FzRiF5S85XRm5XFJCr-l7-_g86b_mCxs>


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