Vuelta al país-cascarón en cuarenta fotos

Por Rafael Bernabe


Desde hace un poco más de un siglo, Puerto Rico ha vivido bajo las consecuencias del capitalismo colonial. Entre esas consecuencias se encuentran:

  1. El control de las actividades productivas fundamentales, y la determinación de cuáles serán esas actividades por el capital externo (fundamentalmente estadounidense).

  2. La especialización unilateral (de la plantación azucarera a principios de siglo XX a la plantación farmacéutica de finales de siglo).

  3. La discontinuidad espacial y temporal, según unas actividades se abandonan para iniciar otras y unas regiones reemplazan a otras como centros de desarrollo. Así podemos contemplar las ruinas de los almacenes comerciales del puerto de Ponce, de las centrales azucareras (las más grandes en Guánica o Aguirre), de las instalaciones de Fomento, de las plantas petroquímicas (la CORCO en Peñuelas, por ejemplo), y algún día quedarán las de las farmacéuticas.

  4. El desarrollo urbano sometido al automóvil: ausencia de transporte colectivo, asentamiento horizontal, destrucción de tierras agrícolas, concentración de la actividad comercial fuera de los centros urbanos.

A estas consecuencias del crecimiento (discontinuo, desigual, caótico y no planificado) del capitalismo colonial se añade ahora su crisis: desde 2006 la economía de Puerto Rico no crece, se ha perdido una quinta parte de los empleos, la emigración obligada se acelera, la población decae drásticamente. Es un tema que hemos discutido en otros escritos. La crisis ha venido a acentuar los efectos del capitalismo colonial sobre la ciudad. El progreso ya había sacado el comercio de los centros urbanos a los malls y centros comerciales, el automóvil ya había reclamado un asentamiento suburbano. La autopista estaba matando la acera. Y ya estaba agonizando Santurce, Río Piedras y otros lugares que se acercaban a ser pequeños bolsillos de ciudad: espacios de asentamiento más denso, con actividades diversas, al alcance del cuerpo y no enteramente subordinados al automóvil. La crisis acabó de matarlos. Pasear por ellos es moverse entre las ruinas urbanas del capitalismo colonial, de la sociedad construida sobre el fundamento de la desigualdad, la competencia, la ganancia privada y la especulación. De tanto caminar entre ruinas, ya no las vemos. Me di cuenta recientemente cuando regresaba a mi carro luego de una caminata por Santurce, como parte de mi campaña como candidato al Senado por acumulación del Movimiento Victoria Ciudadana. Me fijé, no sé por qué razón, en un edificio abandonado. A los pocos segundos vi otro. Empecé a tomar fotos. Es un retrato de la crisis. Aquí comparto algunas.


En la esquina de la calle Duffaut y Avenida Ponce de León encontramos este edificio cascarón que alguna vez albergó oficinas:



Unos pasos más en dirección a San Juan vemos del otro lado de la avenida el antiguo edificio del Departamento de Salud. La fachada es interesante, pero el edificio está vacío:



Justo al lado, encontramos otro edificio o conjunto de edificios que dan la impresión de ser parte de la misma antigua ubicación del Departamento de Salud. Los edificios se extienden hacia atrás y todos están abandonados.



Del mismo lado de la avenida, en la próxima esquina, nos topamos con otro edificio abandonado, muy parecido al de la primera foto.



Al otro lado de la avenida, al lado del cine Metro (también cerrado) se encuentra este edificio comercial en igual estado:



Como indicamos, el Metro, con su interesante fachada, también está cerrado:



Continuamos unos pasos más y en la esquina con la Roberto H. Todd encontramos el edificio IMPEC, en igual estado:



Un corto desvío por la calle Roberto H. Todd en dirección al Condado nos lleva a este cascarón:



Poco más allá encontramos otros edificios-cascarones, apenas disimulados por los murales y los árboles:



Seguimos a la esquina de la Avenida Ponce de León y Avenida Condado y encontramos este edificio de apartamentos en abandono y desuso:



Continuamos hacia San Juan y vemos este edificio cuyo uso original desconozco, pero que una parte fue alguna vez una tienda Kress, como puede verse.



Recuerdo a las lectoras y lectores que lo que he presentado puede verse en un recorrido de menos de 10 minutos. Pero sigamos unos minutos más. Poco más allá encontramos este edificio comercial, un bloque de cemento, no muy atractivo, pero igualmente abandonado:



En la siguiente esquina llegamos al antiguo edificio del Sistema de Retiro de la AEE, otro cascarón:



Si seguimos hacia San Juan, nos topamos con el antiguo edificio de la Puerto Rico Telephone Company. Este cascarón, tan deteriorado, de seguro será necesario demolerlo y colocar algo más atractivo en su lugar:



Ya llegando a donde estaba estacionado, encuentro este edificio en la esquina. La parte baja hasta hace poco tenía un sitio de comida, ahora todo está cerrado y abandonado.



Recuperado mi auto, tomé el rumbo de la Avenida Fernández Juncos hacia Río Piedras y veo este antiguo edificio de apartamentos.



Mientras esto ocurre, en Puerto Rico hay miles de personas sin techo. Algunos metros más adelante encontramos lo mismo. Un edificio residencial abandonado. ¿Hasta cuándo techos sin gente, mientras hay gente sin techo?



Seguimos por la Fernández Juncos y pasamos por este edificio. El esfuerzo de los muralistas es admirable, pero los resultados del mercado, la competencia y la propiedad privada son difíciles de esconder:



Más adelante nos topamos con la tragedia de nuestras escuelas cerradas y abandonadas. En este caso la Segundo Ruiz Belvis.



Luego vemos un edificio casi centenario de Café Yaucono (la fachada dice 1924) también cascarón:



Desde la esquina de Fernández Juncos con Roberto H. Todd se ve a lo lejos (en el centro) un edificio multipisos, también vacío:



Seguimos hacia Río Piedras y encontramos este espectáculo ya familiar:



Y poco más allá, este bloque, también en desuso:



Y otro:



Y otro:



Y otro:



Ya casi llegando a Sagrado Corazón vemos este antiguo edificio residencial:



Al otro día de la caminata que acabo de documentar, participé en una caravana en defensa del sistema de retiro en la UPR. Viajamos por la Avenida Ponce de León hacia San Juan. Cuando pude, tomé otras fotos. En Río Piedras vemos el edificio del Instituto Técnico Comercial, abandonado hace mucho:



Más adelante encontramos otro cascarón. No sé lo que fue originalmente. Hace un tiempo había una oficina de la AEE en la planta baja (hice gestiones allí). Ahora no hay nada.



Más adelante hacia San Juan, en la esquina de Ponce de León y calle Guayama, encontramos esta estructura:



Y luego, poco más allá, viene esta:



Esta no está abandonada, la pongo porque me gustó la imagen de Batman.



Ya de vuelta en Santurce, vemos este edificio que ustedes de seguro han visto, justo al lado del Centro de Bellas Artes:



Terminada la caravana, salimos de San Juan por Puerta de Tierra. En primera fila encontramos una hilera de cascarones imponentes. Aquí el antiguo edificio del Instituto Oftálmico de Puerto Rico.



Pocos metros más allá, encontramos este abandono:



Y más adelante el siguiente edificio comercial:



Y este edificio de oficinas:



Y seguimos más adelante a la próxima esquina:



Luego vemos el edificio en el que antiguamente estuvo el Teatro Sylvia Rexach. Ahora no es teatro ni es nada. Por lo que puede verse, está vacío:



De regreso a Río Piedras constato que había dejado mi auto frente a este edificio abandonado:



Subrayo que esta es una pequeña muestra: un recorrido de minutos, por dos avenidas. Este paisaje se reproduce por buena parte del área metropolitana y más allá. Ante tanta destrucción se impone la reconstrucción. En otras épocas se hablaba de reforma agraria. Habría que añadir una reforma urbana. Más aún: revolución urbana. Sus ejes están claros: si el desastre actual es resultado de la desigualdad, la competencia, la ganancia privada y la ausencia de planificación, la reconstrucción tendrá que basarse en la propiedad social, la colaboración y la planificación democrática.