Bases filosóficas de la concepción materialista de la historia


Por Ramón Rosario Luna


“Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”

Vladimir Lenin, ¿Qué hacer?


(Imagen digital hecha a partir de "La lucha por la emancipación" (1961) de Alfaro Siqueiros)


La serie de artículos


Esta serie de artículos presenta unos conceptos básicos de la concepción materialista de la historia (CMH). Intenta colaborar con el proyecto de desarrollar la comprensión del orden burgués para incrementar las probabilidades de erradicarlo.


El plan general de estos escritos es el siguiente. Un primer conjunto de redacciones tratará sobre unos fundamentos filosóficos de la CMH y sobre su teoría de la organización social y del cambio social. Un segundo grupo de textos versará sobre el origen de las clases sociales, el Estado y el patriarcado. El tercer cúmulo de artículos lidiará con múltiples aspectos económicos, políticos, ideológicos e históricos del capitalismo y la sociedad burguesa.


Precisemos dos ideas. La primera es que estos artículos se centran en la dimensión económica-política de las formaciones sociales; esto no desconoce la importancia de otras dimensiones (sociosexuales, étnico-raciales, ecológicas…). La segunda es que estos escritos no son de nivel avanzado; solo pretenden ayudar a quienes comienzan a estudiar estos asuntos.


Introducción


Esta primera redacción reflexiona sobre los presupuestos filosóficos que subyacen a la CMH. Comenta las tradiciones de las cuales se nutre, algunos de sus elementos epistemológicos y ontológicos, las consecuencias teóricas y ecológicas de asumir dicha concepción filosófica y la relación política-conocimiento de la CMH. Pero primero comenta brevemente el nombre de esta teoría.


“Socialismo científico” y “concepción materialista de la historia” son sinónimos. La expresión “concepción materialista de la historia”, en la cual el sustantivo es “historia”, subraya la búsqueda de la transformación social. Podemos asumir que todo lo existente es histórico: el universo físico-químico, la vida, la organización social, las ideas… ¿Por qué a veces se habla de “materialismo histórico”?. Por concisión; pero usar el término “materialismo” como sustantivo es compatible con el reduccionismo economicista de la burocracia soviética, concentra las decisiones políticas en manos de ese sector, minimiza la importancia de la política (la participación, las libertades…) y quita poder a la clase trabajadora. Presentar el término “histórico” como calificativo (y no como sustantivo) reduce la importancia del carácter cambiante de la sociedad a un segundo plano, lo que es compatible con el estalinismo.


Las fuentes


Reconocemos las diversas fuentes intelectuales de las que se nutre el socialismo científico. Una es la tradición científica moderna, de la cual toma su afán por conocer sistemáticamente los procesos sociohistóricos. Crucial en ese propósito científico son las aportaciones de la economía-política británica, de la cual Marx tomó la teoría del valor-trabajo. Pero Marx se formó como filósofo en el idealismo dialéctico hegeliano, escuela que reconoce que todo (incluyendo la economía-política) cambia debido a sus contradicciones. Políticamente, Marx deriva el radicalismo político de los socialistas utópicos y del movimiento obrero y asume derrocar a la sociedad burguesa; la CMH provee conocimiento que facilita dicha meta.


Poco estudiado, pero no menos importante, es el pensamiento judaico (Dussel, 1993). Este le llega a Marx por haber nacido en una familia de generaciones de rabinos y tiene como principio la crítica a la idolatría, al fetichismo. Eso es central en su crítica a la economía-política, pues las mercancías, el dinero (el valor), el capital y el Estado son hechuras humanas ante las cuales quedamos sometidos. El comunismo es la superación de esa alienación, la recuperación de ese control, lo cual requiere la propiedad colectiva de los medios de producción y el control democrático de los procesos de trabajo y de los productos por parte de los trabajadores; esto es, abolir las clases sociales, la división social del trabajo que le es inmanente, y establecer que los que hacen son los que deciden.


Epistemología


La epistemología es la rama de la filosofía que reflexiona sobre el conocimiento, sus supuestos y sus procedimientos; con respecto a la ciencia dilucida cómo construirla. Al igual que la práctica revolucionaria requiere teoría revolucionaria, la teoría revolucionaria exige una filosofía revolucionaria: la teorización crítica de las opresiones parte de premisas distintas a las premisas de las que parten las teorías que reproducen las opresiones. En términos generales, la CMH parte de las premisas de la historicidad de todo, de la primacía de la materia, de la dialéctica como estrategia de pensamiento y de explicitar lo político de todo. Como Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico, expondremos lo básico de las filosofías idealistas y empiristas y notaremos sus límites para luego exponer una alternativa superadora.


El idealismo asume que lo existente es producto del pensamiento y que, por lo tanto, la historia social resulta de la implantación de las ideas; en caso extremo, postula que las ideas son lo único existente. Ante el problema del conocimiento como relación sujeto-objeto, capta el carácter activo de las ideas y del sujeto; pero falla en explicar de dónde provienen las ideas. Marx (1845/1888) valora que el idealismo asume que el sujeto es activo, pero critica incluso al idealismo más desarrollado (el de Hegel) por desconocer la realidad concreta, material.


Del otro lado, el empirismo acierta en reconocer que las ideas provienen de la experiencia; pero falla al interpretar las ideas solo como producto, en desconocer su carácter activo. En casos extremos, los empiristas asumen que las ideas no existen. Ante el problema del conocimiento humano como relación sujeto-objeto, el empirismo sobrevalora los objetos y minusvalora la actividad del sujeto y de las ideas.


Distinto a los reduccionismos del idealismo y del empirismo, es más certero concebir que entre ideas y experiencia existe una relación dialéctica: las ideas surgen de la experiencia, y una vez emergen, guían la acción (crean experiencias). Cónsono con la ley de causación recíproca, el resultado se convierte en causa del factor que lo generó. Marx, en Las tesis sobre Feuerbach, criticó el materialismo contemplativo, objetivista, por desatender al sujeto. Propuso un materialismo que reconoce que el sujeto es activo y que asume que el sujeto construye el contexto dentro del cual tiene sus experiencias; mediante el concepto de praxis, Marx comunicó que el humano es producto de las circunstancias, pero también que las circunstancias son producto humano.


Comprender el sentido de la preponderancia del idealismo y del empirismo requiere reconocer su contexto de surgimiento. Desde su origen hace unos 200 mil años, el rudimentario desarrollo tecnológico del Homo sapiens requirió que la economía fuera comunista: cooperar en el trabajo y compartir en la distribución era imperativo. No existían clases sociales, por lo cual no era fuerte la dicotomía entre lo abstracto (ideas, el pensamiento, la “mente”) y lo concreto (el cuerpo, los objetos tangibles, la experiencia); por el contrario, el colectivo pensaba-decidía y ejecutaba lo decidido. Con la división social en clases (hace unos 7 mil años) advino la escisión social del trabajo: la clase dominante cumplió el rol de pensar, decidir y ordenar con la “mente”, y la clase dominada pasó a ejecutar y obedecer con su cuerpo. Estos dos roles sociales son la base de las dos filosofías criticadas: el idealismo reduce el conocimiento a lo abstracto y el empirismo reduce el conocimiento a lo concreto. La dicotomía idealismo/empirismo es la expresión filosófica de la separación social del conocimiento que surge con la división social del trabajo, con la segmentación de la sociedad en clases (Rosario, 2022b); la disolución materialista dialéctica de dicho dualismo presagia la abolición de las clases sociales (Rosario, 2022c).


Ontología


La ontología es la rama de la filosofía que pregunta qué entidades (ontoi) existen; eso está muy vinculado a la epistemología, pues definir lo que existe establece qué se puede conocer. ¿Cuál es la ontología para la CMH?, la materia.


Este materialismo reconoce que la materia es multiforme e histórica (Rosario, 2022d). Según las ciencias, hace unos 13,800 millones de años comenzó el universo, de lo cual resultaron los átomos y las moléculas. A partir de cierta combinación compleja de moléculas, y en determinadas condiciones, emergió la vida hace unos 4,000 millones de años. Hace unos 150 millones de años surgieron especies cuyos organismos coordinaron sus actividades socialmente: los insectos eusociales. Hace menos de 1 millón de años, con el Homo heidelbergensis o el Homo antecessor, surgieron las ideas, representaciones abstractas de lo concreto. Recordemos que las ideas son producto de la actividad del cerebro.


La materia existió antes que las ideas y no existen ideas sin materia. Por lo tanto, la constante ontológica en la historia del universo es la materia. Subrayando lo dialéctico de esa relación, notemos que cada nuevo nivel de materialidad contiene cualidades emergentes, que ese nuevo nivel material es indesligable de los componentes del nivel anterior y que el nivel emergido puede modificar al antecedente.


Dialéctica


La importancia de la dialéctica en la CMH requiere dedicarle un espacio aparte. El pensamiento burgués suele interpretar lo existente como cosas estáticas. Sin embargo, la CMH piensa dialécticamente: asume una ontología cambiante y constituida por relaciones. Marx tomó ese pensamiento dialéctico de Hegel, pero se distancia de su idealismo y desarrolla teorización sociohistórica desde un materialismo dialéctico. Usualmente se plantean las siguientes leyes de la dialéctica: unidad y lucha de contrarios, cambios cuantitativos y cualitativos, superación (Engels, 1878). Aquí comentaremos las contradicciones, los cambios cuantitativos y cualitativos, y la interconexión.


Las contradicciones son ontológicas: todo lo que existe es contradictorio y de ahí surgen los cambios. Las entidades existen en oposición a su negación (vida/muerte, sistema/contexto, yo/otro, explotador/explotado…). Las contradicciones pueden ser internas o externas, antagónicas o no antagónicas. La contradicción en intereses de las clases sociales, que se manifiesta como conflicto-lucha entre esas clases, genera cambios sociales. A nivel político, de la lucha entre los capitalistas (que no trabajan, pero controlan el trabajo y sus productos) y los trabajadores (que trabajan, pero no controlan los medios de trabajo ni los productos) puede surgir una sociedad sin clases (en la que quienes trabajan controlan colectivamente los medios de trabajo y los productos) como una síntesis superadora de la oposición anterior.


Los cambios resultantes de las contradicciones pueden ser cuantitativos y cualitativos. A veces los sistemas de relaciones se transforman gradualmente, en términos cuantitativos. En otras ocasiones la modificación es cualitativa: sucede súbitamente de modo profundo. El agua va calentándose hasta que hierve; un organismo va decayendo hasta que muere; las relaciones moleculares van complejizándose hasta que constituyen una red de interacciones auto-creadas y autoorganizadas (surge la vida); en esos procesos el primer cambio es cuantitativo y el segundo es cualitativo. Similarmente, el aumento del poder-organización de la clase trabajadora y las reformas sociales son cambios cuantitativos; la toma del poder político por parte de esa clase y la sustitución de la propiedad capitalista por propiedad colectiva son cambios cualitativos.


En vez de fetichizar lo observable como cosa, el pensamiento dialéctico asume la primacía de las relaciones entre los entes (objetos, procesos, fenómenos…): una vez constituido un sistema, es la totalidad (el conjunto de relaciones entre las partes) lo que determina a las partes. Si por un lado el componente materialista de la CMH postula que la economía es fundamento de la sociedad, el componente dialéctico plantea que el entendimiento de la organización y el cambio social requiere comprender las relaciones entre esa base y las demás dimensiones (ciencia, tecnología, política, leyes, sexualidad, familia, ideas…), incluyendo la influencia recíproca de dichas dimensiones hacia la economía.


Metodología


Etimológicamente, método es el camino a seguir para llegar a una meta. Toda epistemología asume un método: los idealistas priorizan el pensar, los idealistas el observar. La CMH procede en términos materialistas dialécticos, lo que plantea el diálogo entre pensar-teorizar y observar.


En los Grundrisse, Marx escribió esto sobre el método:


Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones […], unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida […] de la intuición y de la representación. En el primer camino, la representación plena es volatilizada en una determinación abstracta; en el segundo, las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento”.


En su proceso cotidiano, los sujetos construyen lo concreto representado al interactuar con la materialidad que existe independientemente de aquellos. Los científicos critican ese concreto representado (el conocimiento no-científico, que usualmente reproduce la opresión existente), proponen conceptos (que no existen en lo concreto porque son construcciones teóricas) y enfrentan dichos conceptos al fenómeno concreto. Con los conceptos que sobreviven la prueba empírica se construye teoría, que es la elevación al pensamiento (materialidad neurológica) de la materialidad concreta inicial (Rosario, 2022c).


El pensamiento de Marx es dialéctico, como una espiral que se aleja de un punto y vuelve a él, pero al regresar alcanza otro nivel. Parte de lo concreto representado, propone conceptos abstractos y retorna a lo concreto. Pero regresa en otros términos, pues ya lo concreto no es un caos inexplicable ni una opinión ni un orden eterno metafísicamente justificado; ahora se le comprende como el resultado de unas determinaciones: es el producto de las contradicciones sociales y, una vez surgidas las clases sociales, de las luchas entre esas clases.


Los procesos sociohistóricos


¿Qué consecuencias tiene asumir una perspectiva materialista dialéctica al desarrollar teoría sobre los procesos sociohistóricos? Nuestra materialidad básica, nuestro organismo, tiene necesidades que requieren satisfacción. El trabajo es la actividad de conseguir lo necesario para esas satisfacciones y la economía constituye la organización general de ese proceso. Como el Homo sapiens es una especie intensamente social, sus procesos económicos son profundamente sociales. Entonces, entender los procesos sociohistóricos exige estudiar las formas sociales de producción de la vida como fundamento condicionante de la organización social.


Pensar esos modos de producción dialécticamente lleva a reconocer el carácter contradictorio y cambiante del ordenamiento social. Por ejemplo, el desarrollo de las fuerzas productivas posibilitado por la metalurgia generó la plusproducción, lo cual posibilitó que la sociedad se dividiera en clases, lo que requirió el surgimiento del Estado; la mecanización del trabajo engendró al capitalismo industrial, el que eliminó a anteriores modos de producción, engendró la sociedad burguesa y requirió un cambio político (eliminar la monarquía y establecer la democracia liberal); de la contradicción entre fuerzas productivas sociales y relaciones de propiedad burguesas-individuales (el modo de producción capitalista) puede surgir otro modo de producción en el que haya concordancia entre fuerzas productivas sociales y relaciones de propiedad sociales (el socialismo).


Por supuesto, todo modo de producción-apropiación requiere un sistema de protección (Marx, 1857-58/1971). El ordenamiento político cumple la función de perpetuar las relaciones de trabajo y de distribución de los productos mediante un conjunto de reglas; dichas normas, en última instancia, están sustentadas por las armas. Dentro de los confines de dicha estructura política-militar se desenvuelven los debates políticos sobre múltiples asuntos económicos y de otras índoles. Las demás dimensiones sociales (la organización familiar, los roles de género, el lenguaje, las ideas religiosas y estéticas…) se construyen sobre la base económica-política, por lo que tienden a estar sesgadas por esa base, pero a la vez gozan de cierta autonomía y hasta pueden ejercer influencia recíproca.


Aclaremos que Marx y Engels no desarrollaron una escuela filosófica y luego pasaron a hacer teoría sociohistórica. El proceso fue de mutua fertilización.


Ecología


Siempre los modos de producción son simultáneamente formas de interactuar con el ecosistema. Todos los productos del trabajo son naturaleza transformada y el sujeto que efectúa dicha transformación, el humano, es también naturaleza (es un organismo hecho de moléculas). Esto no contradice que, con el surgimiento de la cultura (regulaciones simbólicas-abstractas), emerge un nuevo nivel de materialidad que está dotado de una particularidad organizativa y funcional. Surge una segunda naturaleza, como decía Marx. Esa segunda naturaleza existe en un entorno que le supera y le antecede, y que las entidades de esa segunda naturaleza están constituidas por esa primera materialidad.


Dada la incipiente crisis ecológica engendrada por el capitalismo, es pertinente pensar en términos materialistas y dialécticos, pues los principios de escisión y de subordinación asumidos por las filosofías dominantes (idealismo y empirismo) son cruciales en ese desastre. Asumir que estamos separados de la naturaleza y que podemos dominarla-explotarla son premisas de las cuales parte el capitalismo para su desarrollo tecnológico, para el incremento desmedido de la producción y del consumo, todo lo cual es medio para la acumulación de ganancias en las manos de la oligarquía capitalista. Esa tendencia al crecimiento agota los recursos y envenena el ecosistema con una cantidad creciente de subproductos contaminantes: no es posible crecer infinitamente en un contexto finito (Rosario, 2010).


La filosofía materialista dialéctica posibilita concebir las diferencias entre distintos niveles de materialidad y a la vez mantener conciencia de la continuidad entre cada nivel emergido y el nivel desde la cual emerge (vida-química, humano-ecosistema, ideas-cerebro...). Por lo tanto, esta filosofía facilita interpretar la relación humano-naturaleza como una de integración. Esto es relevante para comprender la hecatombe de escala planetaria impuesta por el capitalismo y para erradicar los factores que la generan.


Conocimiento y poder


La CMH se fundamenta en la intención política de derrocar el sistema capitalista y establecer el socialismo. Acomete ese fin informándose científicamente (Rosario, 2022a), pero desarrolla esa ciencia en términos que trascienden la positividad: asume la negación de lo existente como premisa, lo que le lleva a conocer en otros términos (Quinteros, 1985). Asume la creación de conocimiento como un acto político, pues distintos tipos de conocimiento sobre la sociedad tienen diferentes efectos en las relaciones sociales. Ejemplos de eso es el asumir si la sociedad es cambiante o no, o asumir si existe opresión o no.


La CMH explicita su postura política; no la disfraza de neutralidad, como suelen hacer los intelectuales burgueses. Recordemos el caso de muchos sociólogos clásicos, que desarrollaron su pensamiento para enmendar y salvar la sociedad burguesa y como respuesta al pensamiento socialista, cuya cúspide es Marx (Ritzer, 1993).


La asunción explícita de lo político facilita romper con categorías y pensamiento cuya principal función sociopolítica es reproducir la explotación, no de explicarla. Por esto, paradójicamente, la crítica directa de las opresiones es condición para construir conocimiento objetivo sobre las sociedades organizadas en términos opresivos.


Lecturas recomendadas


Dussel, E. (1993). Las metáforas teológicas de Marx. Navarra: Editorial Verbo Divino.


Engels, F. (1878). La revolución en la ciencia de Eugenio Duhring (Anti-During). Disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/index.htm


Engels, F. (1882). Del socialismo utópico al socialismo científico. Disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/index.htm.


Lenin, V. (1902). ¿Qué hacer? Disponible en https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/qh1.htm


Marx, K. (1845/1888). Tesis sobre Feuerbach. Disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm.


Marx, K. (1857-58/1971). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse). México: Siglo Veintiuno.


Quinteros, J. (1985). El episteme comunismo como superación de los límites de la positividad. Tesis doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


Ritzer, G. (1993). Teoría sociológica clásica. Madrid: McGraw Hill.


Rosario, R. (2010). “Epistemología y gnoseología de la relación cultura-naturaleza en el capitalismo”. Milenio, 13, 142–152. Disponible en https://136.145.11.86/index.php/milenio/article/view/14650


Rosario, R. (2022a). “Epistemología de la concepción materialista de la historia (2): surgimiento”. En 80grados+, marzo de 2022. Disponible en https://www.80grados.net/epistemologia-de-la-concepcion-materialista-de-la-historia-2-surgimiento/


Rosario, R. (2022b). “Epistemología de la concepción materialista de la historia (3): la gran escisión”. En 80grados+, abril de 2022. Disponible en https://www.80grados.net/epistemologia-de-la-concepcion-materialista-de-la-historia-3-la-gran-escision/


Rosario, R. (2022c). “Epistemología de la concepción materialista de la historia (4): materialismo dialéctico”. En 80grados+, mayo de 2022. https://www.80grados.net/epistemologia-de-la-concepcion-materialista-de-la-historia-4-materialismo-dialectico/


Rosario, R. (2022d). “Epistemología de la concepción materialista de la historia (5): materia”. En 80grados+, junio de 2022. Disponible en https://www.80grados.net/epistemologia-de-la-concepcion-materialista-de-la-historia-5-materia/


Rosario, R. (2022e). “Epistemología de la concepción materialista de la historia (6): dialéctica”. Aprobado para publicarse por 80grados+ en noviembre de 2022.